El Foro del Tejedor siempre se ha caracterizado por la estrechez, complicidad e intimidad sensitiva de los artistas que toman las riendas emocionales de un público por tan solo una noche. Por lo anterior, no tomaría por sorpresa a nadie que la presencia de Chlöe's Clue se convertiría en una velada arrolladora, y arrulladora, guiada por una narrativa simple pero alucinante.
Sobre el escenario, la guitarra, el bajo y un teclado musical infantil avecinaban la llegada de la valenciana; mientras que, del otro lado, las butacas tomaban forma. Parejas, amigos y personas en solitario comenzaban a hacer comunidad.
Acurrucar, dormir y despertar eran las guías temáticas que Chlöe's Clue había designado para amortiguar el peso sonoro de las líricas honestas, orgánicas y vulnerables que se escaparon desde su voz.
Las nueve en punto, marcaba el reloj, cuando las luces se apagaron, pero la emoción se encendió entre los asistentes; los mismos que potencializaban la inquietud mediante murmullos y sonrisas. De pronto, una figura delineada por un vestido negro con líneas blancas, calcetas claras y zapatos oscuros aterrizó sobre el escenario.
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"Me puede el nervio, me puede la fuerza; desde el principio queremos acurrucarlos. Por favor, Rubén, que empiecen las nanas", dijo Chlöe's Clue mientras algunos aplausos y gritos emanaban desde el público; seguido por la clásica canción de cuna “Duérmete Niño”.
Chlöe's Clue: el arrullo
El arrullo nocturno inició con “Quítate de Piropitos”, con la que mediante una voz delicada y tenue, Chlöe's Clue daba impulsos con la guitarra, casi como un símil del desasosiego que puede ser dormir a un bebé.
Luego, “Pecados Delicados” hizo cantar a algunos cuantos, acompañados por los sonidos del xilófono, toque musical que trajo a dicha melodía a la zona 'Nanas para Adultos'. La tranquilidad comenzaba a esfumarse, y gritos y aplausos daba cierre a la canción.
“Esto habla de la vida misma”, dijo Chlöe's Clue, antes de entonar las primeras líneas de “Rubor y Carmín”, que le dejó escapar una voz más sensual y romántica.
Le siguió “Leche Entera”, canción que evidenció un desconocimiento del público, pero no una falta de atención, ya que desde las butacas las miradas y sonrisillas demostraban la exaltación de los sentimientos: “Esta es la canción más cotidiana que tengo”.
“¿Ya estamos acurrucados?”, preguntó, y al instante recibió un grito colectivo y eufórico que denotaba una afirmación. Aquel grito fue el que dio apertura a “Jolín”, una melodía que destacó por la utilización de juguetes infantiles para emitir sonidos que lo vincularon con la temática de acurrucarse a uno mismo.
Luego “Hace un Rato” y “Sombrita” continuaron con la expresividad de ambos polos del recinto; porque qué desdicha de los artistas que no hacen mover el exterior, ni el interior de sus asistentes, pero Chlöe's Clue no se unió a ese grupo, ya que, desde los asientos, los cuerpos se meneaban al ritmo de la música.
Chlöe's Clue: el sueño
La animosidad incrementaba y sí, como lo decía el programa, la gente comenzó a dormir, pero la quietud que aún quedaban en algunos cuantos, pues al sonar “A Ganas Ganaré” las penas se borraron por completo cuando Chlöe's Clue pidió que todos entonaran un “No lo sé”; acto seguido, un sitio efervescente.
Con un público que ya había mandado a descansar la timidez, la valenciana comenzó a pedir peticiones del público; muestra del vínculo y sencillez que la persona detrás del proyecto tiene. Las sorpresas fueron muchas, desde canciones recientes hasta las pertenecientes a “Hidden Rhythms”.
La seleccionada fue “Sangre en el Mantel”, una que el público recibió entre aplausos y la cual evidenció el gozo que la artista tiene por cantarla en vivo.
La noche siguió, pero ahora en compañía del chihuahuense Dali Mata, con quien un cover de “Costumbres” se hizo resonar. La expresividad de ambos artistas emuló a la música tradicional mexicana, que también se ha formado por un mexicano y una española: Juan Gabriel y Rocio Dúrcal, respectivamente.
Con un público conmovido, la velada continuó con “No Se Quitan” y “Anillo de Compromiso”, un dúo de canciones en las que el público mantuvo una exaltación constante.
Chlöe's Clue: el despertar
Las nanas ya habían acurrucado y puesto al público a descansar ciertos apuros, por lo que era momento de que despertaran, aún más. La canción que desencadenó un revuelo limitado fue “Quémame”, la cual no pasó desapercibida para nadie, pues demostró que es un sello sonoro indeleble en la discografía de Chlöe's Clue.
La noche cerraría con “El Uniforme”, momento en el que Chlöe's Clue siguió con el concepto de 'Nanas para Adultos'. Con una postura berrinchuda, pero impresionada, impregnó sobre su voz y la guitarra un sentimiento de gratitud, mismo que fue regresado por el público con múltiples aplausos y gritos.
Pero, cuando las luces se habían encendido, señal inequívoca de que el show había terminado, el público entonó el tan acostumbrado: ¡Otra! ¡Otra! A lo que Chlöe's Clue respondió sin titubear; solo una más, dijeron los dueños del sitio.
El despertar del público quedó evidenciado en “Algo Saludable”, “Pelos en el Suelo” y “Como una Estación de Autobús”. Con guitarra en mano y sentada sobre el suelo, en cada melodía no solo compartió su lírica, sino sus historias, acto que le concedió al momento un ambiente más íntimo.
La noche finalizó, y sí, no fue una noche escandalosa ni de alto bullicio, pero sí, de conexión instantánea, pues entre murmullos la gente delató su satisfacción, desde lo emocional y lo vivido. Chlöe's Clue demostró su transparencia y vulnerabilidad, elementos con los que reafirmó un vínculo con su público mexicano.
Además, les recordó que, sea cual sea la edad, el revuelo emocional, laboral y social siempre debe tener una pausa, para apapacharse, arrullarse y consentirse, y así transformarse en sus propias 'Nanas para Adultos'.
José Solorzano