La agrupación colombiana Cumbiáfrica, residente en Sevilla (España) e integrada por Lina Rojas y Leonardo Gómez Jattin, ha tenido un destacado 2026. El dúo participó en el Carnaval de Vinaròs, en Valencia, donde tocó ante 10.000 personas en un concierto transmitido por la televisión pública valenciana. También han lanzado el sencillo 'Carmelita Adiós' junto al DJ Dean Mickoski y el EP 'Sheel Sheel (Drone Song)', primer capítulo de un álbum titulado 'Canciones de Resistencia'. Con la llegada del verano, intensifican su ritmo de lanzamientos y abren una nueva etapa creativa: colaboraciones internacionales que convierten su música en puente entre continentes y en herramienta de memoria, esperanza y empoderamiento.
Hoy Cumbiáfrica reaparece con dos nuevos lanzamientos para su audiencia hispanoamericana: 'Batonga' y 'Sheel Sheel (Drone Song)'.
'Batonga' es una colaboración con la beninesa Angélique Kidjo, una de las voces más influyentes de la música africana contemporánea y ganadora de cinco premios Grammy. Cantada en fon (lengua de Benín) y español, el sencillo reinterpreta un clásico del repertorio de Kidjo desde el universo sonoro de Cumbiáfrica: percusiones Afro House, capas rítmicas latinas y una estética orgánica y bailable. El resultado consolida 'Batonga' como un puente cultural entre Benín, el Mediterráneo y América Latina. Es una canción hecha para las noches festivas, y una declaración de principios de la identidad artística de Cumbiáfrica.
La nueva versión propone un diálogo entre Kidjo y la voz de Lina Rojas (MORENITA), quien aporta versos inéditos sobre la fuerza femenina y el arraigo: "Raíces fueron mis pies, mis manos ramas en flor, erguida caminaré como árbol buscando el sol. Ya nada borrará mi voz", explica el dúo.
Ese diálogo se extiende también al plano visual: el videoclip de 'Batonga' emplea una técnica de collage que entrelaza imágenes del video original de Angélique Kidjo (1992) con nuevas tomas de Cumbiáfrica y animaciones de corte artístico.
Ese video inspiró 'Sheel Sheel (Drone Song)', una canción tradicional palestina sobre la lucha y el arraigo. Para los versos en español, Leonardo Gómez Jattin se basó en algunos testimonios de víctimas del conflicto en Gaza. Versos como "(Somos) olivos que no pueden desenterrar" fueron algunos de esos testimonios vueltos canción.
A nivel sonoro, el tema se inscribe en el Arab House, un género de electrónica con sonidos de Medio Oriente que encuentra en el flamenco un diálogo fluido y cercano.
El video, editado con reels de Gaza Birds Singing, imágenes de bailarines de break dance y dabke palestino, y tomas de Cumbiáfrica en Sevilla, sincroniza las voces y los gestos de los niños sobre un beat electrónico.
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