It’s Blitz: el renacimiento de Yeah Yeah Yeahs

It’s Blitz: el renacimiento de Yeah Yeah Yeahs

En marzo del 2009, Yeah Yeah Yeahs publicó It’s Blitz. La tercera producción de estudio de la agrupación neoyorkina significó el renacer del proyecto, la transgresión de las expectativas, a través de una reorientación del sonido, y la identidad que los había caracterizado en la escena alternativa mundial. 

“Recuerdo a Karen O decir: ‘Creo que Nick no debería tocar una guitarra en este disco’…” cuenta el productor Nick Launay en una entrevista del 2009 para la revista Spin, quien comparte créditos con Dave Sitek de TV on The Radio en la elaboración de It’s Blitz. Así es como llegó la renovación a Yeah Yeah Yeahs, las atmósferas electrónicas sustituyeron los riffs garage y los coros dulces reemplazaron a los guturales de tracks como “Art Star” o “Date With The Night”. 

Sin embargo, el tercer material de estudio del trío estadounidense representó más que sólo una reinvención sonora. También impulsó a los integrantes a replantear su percepción en conjunto ya  conciliar la imagen que existía de ellos en el exterior. 

It's Blitz, el material con el que Yeah Yeah Yeahs trascendió el arquetipo del rockstar

En ese entonces, próximos a cumplir su primera década como banda, Karen O, Nick Zinner y Brian Chase ya habían vivido todas las experiencias por las que un rockstar podría atravesar: el éxito de su material debut, especialmente por “Maps”, su canción más popular; adicciones que apaciguaron las extenuantes jornadas de trabajo y las giras mundiales; el fracaso comercial que reiteró la leyenda de segundo material “maldito”, tras la edición de “Show Your Bones” en 2006 y, sobre todos ellos, los problemas y diferencias que los llevaron al borde de la desintegración. 

En medio del caos, la frontwoman decidió exiliarse en Los Ángeles, California, para tomarse un sano y necesario respiro de la embriaguez de “la gran manzana”, de sus problemáticas y de la progresiva muerte de la escena alternativa en la ciudad, tal y como lo describe Orzolek en una entrevista para Huck Magazine. 

Durante sus primeros años, los Yeah Yeah Yeahs se distinguieron del emergente post-punk revival y la proliferación del indie rock a principios de siglo, especialmente, por la presencia escénica de Karen O y sus actuaciones energizantes. Su desenvolvimiento sobre el escenario rápidamente se convirtió en un espectáculo digno de apreciar. Era como ver explotar, en una misma persona, la teatralidad y estilo de David Bowie, la personalidad artística de Patti Smith y la actitud de The Runaways 

Pero esa interpretación musical estaba lejos de ser completamente orgánica pues en sus momentos más imponentes y durante las presentaciones en directo, en realidad estaba motivada, principalmente, por los efectos del alcohol; un hábito que la llevó a construir un personaje de sí misma que, aunque autentico para los seguidores, se convirtió en un motivo de la potencial autodestrucción. 

Repetir el arquetipo de las legendarias estrellas musicales en tan poco tiempo, sobre todo para una juventud sobre estimulada de sonidos alternativos, llevó a los Yeah Yeah Yeahs a convertirse en una banda de culto y a ponerse los ojos y esperanzas de la industria encima. 

Dentro del panorama abrumador, la distancia significó la salvación y en 2008, el emblemático trío de garage rock se reunió de nueva cuenta en el estudio, durante su rehabilitación, a través de sesiones de grabación livianas en las cuales pudieron proyectar toda su creatividad y reanimar la química entre ellos. 

La metamorfosis de la banda

La idea de los sintetizadores nació después de que Nick Zinner, seducido por unas cuantas rondas de tragos, adquirió vía ebay un teclado. Como una señal del destino, el instrumento estaba predestinado para apoderarse de It’s Blitz y aterrizar en las reconfortantes jornadas de trabajo y creación de los estudios que iniciaron en una residencia rentada por la banda en Woodstock, Nueva York, continuaron en una granja de Massachusetts y concluyeron en los estudios Sonic Ranch, justo en la frontera de Estados Unidos y México. 

El sitio desértico se presentó, paradójicamente, como un espacio paradisíaco, perfecto para el surgimiento de las ideas y la recreación artística. Fue un completo resort para  Karen, Nick y Brian.

Hacia finales del 2008, Yeah Yeah Yeahs reveló que su próxima producción discográfica llegaría pronto y sembraron intriga al asegurar que el rumbo sonoro del material sería muy distinto al de sus antecesores. El 24 de febrero del 2009, como un bombardeo sobre la tumba de Fever To Tell, aterrizó “Zero”, el lead single de It’s Blitz y el primer silogismo de la renovación integral de la banda.

Repleto de sintetizadores y guitarrazos que intensificaron las atmósferas electrónicas, el sencillo promocional dejó atrás toda incertidumbre y evidenció la recuperación y la seguridad  de sus autores. El lanzamiento del álbum fue previsto para el 14 de abril y de forma paralela, Yeah Yeah Yeahs publicó en sus redes sociales una serie de videoclips llamados “Snakesweat”, dirigidos por Barnabay Clay, actual esposo de Karen O.  A través de estos, los personajes de el “Científico” (Nico Zinner), “El filósofo” (Brian Chase) y “La viuda negra” (Karen O) buscaban la salvación del mundo mediante el éxtasis musical. 

A pesar de ello, la ambición pronto se vio ahogada con la filtración del material entre las tramposas redes de internet a finales de febrero. Entonces, Interscope Records tuvo que negociar con Orzolek y compañía para adelantar el lanzamiento del álbum a marzo y, al cierre de dicho mes, los 10 tracks inéditos de It’s Blitz pusieron a bailar al mundo entero. 

La fotografía de una mano destruyendo un huevo, mientras su interior sale disparado a presión, una portada contundente para un material extravagante como lo es It’s Blitz, fue diseñada por Karen O y Seb Marling y capturada por Urs Fischer. 

Del synthpop al disco y de los guitarrazos aferrados al sonido de antaño de los Yeah Yeah Yeahs, It’s Blitz es una celebración de madurez y sofisticación. Desde los himnos para la pista de baile como “Zero” o “Heads Will Roll”, a través de la contemplación de “Soft Shock”, “Runaway” y “Little Shadow”, y hasta el desenfreno de “Dull Life” y “Shame And Fortune”, es un recorrido sonoro que sintetiza el devenir de una de las agrupaciones más distinguidas de la escena del indie rock neoyorkina y de los escenarios internacionales. 

El argumento más fuerte de la metamorfosis de la agrupación es evidente durante los conciertos de esta era, en los cuales se percibe una energía de protagonismo y felicidad compartida y, aunque se ha desvanecido la furia y destructividad escénica de Karen O, su personalidad se ha redirigido hacia la armonía con los integrantes y ha optado por una interpretación más sobria y sentimental. A pesar de ello, no deja de transmitir toda su autenticidad y de mostrarse como la frontwoman más icónica del rock contemporáneo.