Nation of Language, refugio de sintetizadores - Entrevista

Nation of Language, refugio de sintetizadores - Entrevista

“I would like to find the answers I was always rudely denied” es un enunciado que ha dado vueltas en mi cabeza desde la primera vez que escuché “On Division St.” de Nation of Language.

¿Por qué estamos tan obsesionados con las respuestas? ¿Y cómo es que los sintetizadores son capaces de transmitir emociones con tal profundidad y crudeza? Aunque estoy aprendiendo a fluir lo suficiente como para no enfrascarme en debatir ambos cuestionamientos, podría asegurar que en la música de este trío neoyorquino existe cierta claridad al respecto.

Ellos son Ian Devaney (voz y guitarra), Aidan Noell (sintetizadores) y Alex MacKay (bajo), quienes unen sus talentos bajo el proyecto de synth-pop Nation of Language. Su propuesta destaca en la escena actual por estructuras musicales nostálgicas que evocan paisajes de emociones desnudas, con una retórica amable y un equilibrio preciso entre la instrumentación orgánica y la electrónica; es la banda sonora ideal para un viaje melancólico por una ciudad lluviosa o un oasis de introspección en medio de una celebración con amigos.

En el marco de su décimo aniversario como banda, Nation of Language publicó ‘Dance Called Memory’ (2025), un emotivo cuarto álbum de estudio. el cual cuenta con la producción de Nick Millhiser (ex-Holy Ghost!) y es el primero en su discografía firmado por el emblemático sello Sub Pop

Además, la agrupación ha regresado a los escenarios y en sus planes anunció una serie de fechas en México: el 6 de abril en el Foro Corona de Monterrey, el 8 de abril en el C3 Stage de Guadalajara y el 10 y 11 de abril en el Foro Indie Rocks! de la Ciudad de México. Esto significa que estamos muy cerca de vivir en directo noches para reflexionar, encontrar luz y, por supuesto, bailar llorando en la pista.

Como parte de los preparativos de este recorrido por territorio mexicano, recientemente tuve la oportunidad de entrar en un "estado de flujo" con Ian Devaney para buscar respuestas y catarsis en el arte de Nation of Language. A continuación, el resultado de esa charla.

¿Cómo te encuentras hoy?

Estoy muy bien. Es un día frío y lluvioso, así que estoy en casa trabajando en nueva música, muy cómodo y protegido del frío. 

Estás en Nueva York en estos momentos, ¿cierto?

Así es.

Me parece curioso que menciones que estás trabajando en nueva música, ya que Nation of Language lanzó un nuevo álbum meses atrás, ¿qué tienes en mente con estas nuevas composiciones?

Siempre se escriben muchas más canciones de las que terminan en un nuevo álbum, así que creo que estoy ejercitando ese músculo de escribir canciones y de probar cosas nuevas. Quizás lo que estoy trabajando en estos momentos no llegue a ningún lado, pero se siente bien seguir practicando.

¿Y tienes alguna idea de cómo podría sonar algo de esas nuevas creaciones? Pensando en que algún día puedan salir a la luz, claro (risas)

En realidad no, creo que pasará algo de tiempo antes de que puedan ser publicadas. Creo que ahora todo está realmente enfocado en el sonido de nuestro álbum más reciente.

Hablando un poco más de Nation of Language, pienso que el espectro del synth pop es uno de los más diversos en la industria y en la oferta musical. Quiero decir, podemos escuchar y distinguir los estilos de proyectos veteranos como Depeche Mode, New Order, Orchestral Manouvres in the Dark, pero también hay estilos más contemporáneos, que siguen siendo únicos, como el de CHVRCHES, Future Islands y, por supuesto, Nation of Language. ¿Cómo es que han encontrado su lugar, identidad y sonido en este panorama?

Pienso que es algo difícil de responder y entender hasta que haces un álbum, dejas que pase el tiempo y después miras en retrospectiva a tu trabajo. 

Para bandas como Future Islands, CHVRCHES y para nosotros, algo interesante es que seguramente crecimos escuchando a esta especie de leyendas del synth pop como Depeche Mode y New Order, pero también, al menos hablando de mi experiencia, tuve periodos en los que estaba muy interesado por el punk rock y el indie rock.

Así que todas estas influencias de leyendas del synth pop se filtraron a través de mi gusto y entendimiento por diferentes géneros musicales. 

Creo que cada una de las propuestas modernas del synth pop puede identificar diferentes influencias que cambiaron su perspectiva al momento de hacer música. 

Todavía sigo descubriendo nuestro sonido en cada álbum y cuáles son los distintivos que definen al sonido de Nation of Language, a la vez que tratamos de expandir ese universo musical sin repetir lo que ya hemos hecho una y otra vez. 

Seguramente descubrir esa identidad es toda una aventura, pero algo que puedo escuchar y distinguir de Nation of Language es la forma en la que exploran emociones y experiencias a profundidad, como podemos escuchar en “On Division St.” o “Inept Apollo”. ¿Han encontrado respuestas y lucidez al crear estas canciones y explorar esos sentimientos o simplemente lo ven como un ejercicio de exploración y catarsis? 

No estoy seguro de haber encontrado respuestas de manera estricta. El proceso que implica escribir una canción siempre es una especie de respuesta. La mayoría de las canciones en sí mismas hacen más preguntas de las que responden, pero a veces, cuando te sientes deprimido, se siente bien descubrir ese sentimiento y abordarlo con la música. Enfocar tu energía en un proceso creativo realmente ayuda mucho cuando estás atravesando momentos difíciles. Creo que la terapia y componer canciones ayudan mucho en estas situaciones. 

Nation of Language, vulnerabilidad y una segunda oportunidad en México

¿Y cómo describirías este sentimiento de sanar con la música o de atravesar ciertos problemas a través de la música? 

Una de las cosas más poderosas cuando te enfrentas a los momentos difíciles con un proceso creativo es cuando accedes a lo que algunas personas llaman “estado de flujo”, cuando no tienes que pensar demasiado y dejas que las cosas simplemente salgan de ti, muchas veces eso hace que tus problemas inmediatos y el mundo que te rodea desaparezcan por un minuto.  

Cuando estaba escribiendo este álbum, me encontraba en un momento muy depresivo, así que fui  capaz de escapar a través de la música; creo que es una manera muy saludable de hacerlo y lograr que el nivel de estrés al interior de tu cabeza disminuya un poco. 

Además, tener la oportunidad de tocar estas canciones en el tour es increíble, porque cuando las cantas y compartes con la gente realmente sientes que tienes una conexión real; es genial poder apreciarlas junto a alguien más cuando sabes que algunas de esas canciones vinieron de un lugar y de la sensación de estar perdido y solitario. 

Sé que estamos hablando de la parte de la sanción y de las emociones más positivas del proceso, pero ¿cuál es la parte más difícil de hacer música sobre experiencias y sentimientos tan personales e íntimos? 

Hay algunos aspectos que son bastante desafiantes. Muchas veces esas historias que tratas de desahogar involucran a alguien más que tal vez no querría que esa historia se contara frente a miles de personas, entonces es complicado encontrar la manera de llegar a la verdad emocional, usar la narración y la poesía para proteger a las personas involucradas, pero a la vez expresar ese sentimiento subyacente que uno experimenta; eso a menudo es lo más difícil. 

Siguiendo en la línea de explorar emociones difíciles, pienso que la ansiedad y el nerviosismo son algunos de los estados emocionales más complejos, ¿cómo abordas y logras conciliar ambos aspectos al momento de ir de gira y presentarte frente al público?

Creo que el nerviosismo está mezclado con la emoción. La única vez que hemos tenido un show en México fue en el Corona Capital del 2023 y yo estaba muy enfermo, así que sentí que esa fue mi única oportunidad y me agobié porque no pude dar tanto de mí mismo como quería. Tampoco pude explorar demasiado la Ciudad de México y sentí que había perdido una oportunidad. Así que, con los próximos shows, siento emoción por poder intentarlo de nuevo, pero también nerviosismo porque, ya sabes, cuando uno empieza una nueva aventura quiere asegurarse de dar lo mejor de sí mismo. 

En estos momentos en eso me encuentro, pensando en lo que sucederá en esos shows: en estar lo más presente posible y compartir estas emociones con el público sin que algo como una sinusitis se interponga. 

¿Tienen alguna especie de ritual antes de salir al escenario?

Los tres en la banda tenemos un ritual que es una especie de saludo. Creo que nos ayuda a conectar y a entendernos, porque a veces estamos en backstage con el equipo o con otras bandas. Es un momento en el que los tres podemos decir: “muy bien, nos vamos a desconectar del mundo real y de todo el ruido, vamos a subir juntos al escenario y a ser uno mismo”.

Siempre es un momento muy bonito cuando inicia la primera canción del setlist y todos empezamos a prestarnos atención, a encontrar nuestra paz y armonía; es un momento muy relajante. 

Este año celebran su primera década como Nation of Language, ¿cómo se sienten con estos primeros 10 años de carrera y qué los hace sentir escuchar canciones como “What Does The Normal Man Feel” de sus primeros días como banda?

Creo que en realidad se trata de apreciar lo increíble que es el hecho de que este sea mi trabajo actual. Eso estuvo tan lejos de ser una posibilidad durante varios años y es curioso, porque, técnicamente, siento que la banda empezó en 2014, cuando empecé a escribir canciones, pero no tenía una manera de grabarlas bien. Así que pasó mucho tiempo antes de que pensara que tenía permiso para ir a un estudio y hacer una grabación de verdad.

Mirar hacia atrás es un buen recordatorio para darte permiso para ir más allá de lo que crees que es posible para ti, ¿sabes?, y para desafiarte a ti mismo. Con cada paso, con cada nuevo país que tocamos y con cada nuevo lugar que visitamos, hay una especie de impresión al pensar: “wow, nunca pensé que esto sería posible, pero aquí estoy”, entonces es un recordatorio para seguir esforzándote y seguir intentándolo.