Estamos frente a uno de los sucesos más memorables para la música pop española de la última década. Un grupo de músicos españoles está reunido en una sobremesa compartiendo un número musical ecléctico, de apariencia orgánica, pero coreografiado y montado con precisión obsesiva.
El cantante del año está sentado en el centro de la mesa, rodeado de utensilios de mesa, platillos a medio acabar, intérpretes del flamenco y el folclore que dotan de tradición a la escena.
La música avanza entre palmas, jaleos y cuerdas. El ambiente retumba al ritmo de un himno de autoafirmación, desapego y catarsis. De pronto, como un puente de la canción, aparece un tecladista que entona las líneas “Every time I see you falling I get down on my knees and pray” con una intervención de vocoder robotizada. A la interpretación, progresivamente, se suma el resto de las voces de la sala
El momento es casi solemne, conmovedor. Es “Bizarre Love Triangle” de New Order en medio de “Los Tontos”, para el Tiny Desk (Home) Concert de C. Tangana. La mente detrás de este mashup es Cristian Quirante Catalán, mejor conocido como Alizzz y uno de los productores clave en la revolución contemporánea de la música popular ibérica.
“A veces me gusta utilizar estas herramientas fuera de contexto”, es lo que contó Cristian en entrevista para Naufraghost; una declaración que proyecta la esencia creativa de músico y productor catalán, misma que ha dejado huella en los repertorios de artistas como Ana Torroja, Doja Cat, Rosalía, Alejandro Sanz, Princesa Alba, Javiera Mena, Feid, entre otros.
Esa misma lógica explica parte importante de su recorrido profesional, que inició con aportaciones al R&B alternativo y al house experimental para las pistas de baile underground, antes de convertirse en motor de estrellas en ascenso, puente generacional entre grandes referentes españoles y partícipe en algunos de los éxitos más grandes de la música hispana reciente.
Pero su gran salto del reconocimiento en el estudio a los reflectores se dio al trabajar en la producción del universalmente aclamado ‘El Madrileño’ de C. Tangana, en el que los compatriotas, tras años de colaboración recurrente, alcanzaron un nuevo nivel de conceptualización artística, exposición internacional y múltiples galardones, entre los cuales destacan 3 Latin Grammy en 2021.
Sin embargo, mientras su trabajo al exterior, discursivamente, descansaba sobre el alardeo y el enaltecimiento de las raíces, Alizzz editaba su producción discográfica más personal y una revelación de empoderamiento de su imagen artística: ‘Tiene que haber algo más’ (2021).
“Vamos a buscar, tiene que haber algo más” y “Un nuevo amor, pasajero, humo y alcohol, estoy por los suelos” son las líneas que aterrizaron despiadadas en los primeros años de aislamiento pandémico y que mostraron una faceta más vulnerable de Quirante, envuelta en letras románticas y frágiles, instrumentaciones etéreas y tañidos electrónicos gélidos.
A 5 años de su obra definitiva en solitario, con un repertorio de sencillos y colaboraciones más nutrido y la llegada de ‘Conducción Temeraria’ (2024), su segundo LP mucho más apegado al rock alternativo y guitarrero, Alizzz regresa a México este 2026 para pagar una deuda de más de 3 años de ausencia en el país, con shows en el C3 Stage de Guadalajara el próximo 22 de octubre y en el Pabellón Oeste de la Ciudad de México el 23 de octubre (puedes comprar tus boletos en este enlace).
En medio de este regreso a los escenarios mexicanos, Cristian se encuentra en una nueva búsqueda artística que, por primera vez, no es para otro artista, sino para sí mismo. De ese proceso habla en la charla que puedes conocer a continuación.
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Hola, Cristian, ¿cómo estás? ¿Cómo te va hoy?
¿Qué tal? Me gusta tu camiseta de Slowdive.
¿Te gusta Slowdive?
Me gusta Slowdive, me gustan grupos que también lo han tomado de referencia como Los Planetas; me gusta el noise, me gusta la densidad de las guitarras.
Sí, las guitarras justo son algo en lo que has estado un poco más clavado en ‘Conducción Temeraria’. Aunque la guitarra es un motivo tanto en tus composiciones como en las producciones para otros artistas, se sintió más prominente en esta era, ¿no?
Sí, la guitarra fue el instrumento que me dio pie a crear todo el universo de ‘Conducción Temeraria’ y a trabajar también con Ferran Gisbert, quien era la guitarra de mi banda; fue también uno de los aspectos que “abrieron mi cabeza” y que me permitieron encontrar el camino del disco. Pero también, para darle un giro, vemos mucha fijación y un uso de la música electrónica; está muy presente en términos de desempleo y de distorsión.
¿Qué lugar ocupa la música electrónica dentro de tu universo musical en estos momentos?
Más que la música electrónica, es el digitalismo, ¿no? Las cosas que suenan a que hay una máquina, un ordenador interviniendo en la producción. Vengo de hacer música de baile y hacer música que solo hacía con ordenador; yo no trabajaba con músicos cuando hacía música electrónica hace muchos años, con mi proyecto personal Alizzz, en sus inicios, era un proyecto de música de baile y yo pinchaba por ahí. Y eso me lo he ido trayendo.
Siempre me he apalancado en lo electrónico, en los sintetizadores, en el sampleo, que esto también viene de esas etapas en las que he hecho más rap, he hecho más R&B o estilos donde el sampleo es más común, pero todo lo he ido cargando ahí en una especie de mochila y de repente lo voy sacando.
A veces me gusta utilizar estas herramientas fuera de contexto. De repente se me ha ocurrido utilizar una base técnica del rap en una canción de cantautor y así.
El lugar de Alizzz en la vanguardia y la innovación
Recién leí una entrevista en la que decías que no te sientes como un agente responsable de marcar innovación en las nuevas tendencias, sino que más bien crees que esto es tarea de otras generaciones, de otros artistas.
¿Por qué lo ves de esa manera aun cuando tú has sido reconocido como un productor musical vanguardista?
Creo que es una cosa que tampoco tiene una razón, no tengo una explicación, simplemente es algo que veo que sucede. Cuando empiezas en esto de la música, creo que tienes muchos menos prejuicios. Es muy difícil no tener prejuicios conforme van pasando los años, no caer en tus manías y clichés. Cada vez es más difícil para una persona que ya no viene como una pizarra vacía, limpia al mundo y que vuelca y vomita las cosas tal cual le salen, como a mí me sucedió en el pasado.
Creo que eso es algo propio de la juventud: viene ligado a que lo que sale de ti, sale sin filtro. Y esto también debe ser un prejuicio de la madurez y la edad. Si yo me expresara de esa manera ahora, creo que se sentiría raro y forzado. No me funciona a mí como le puede funcionar a alguien que viene de otro contexto, como el de estar empezando, el de salir de la nada.
Ahora que estamos hablando de la innovación y vanguardia, me hace recordar la forma en la que explotó la música española entre 2020 y 2023, aproximadamente. Tú fuiste parte importante de este boom, con tus producciones y con la exposición de tu proyecto en solitario. ¿Alguna vez has sentido presión por volver a esos tiempos o replicar ese pico de reconocimiento al momento de crear nueva música?
Tengo la suerte de poder permitirme no estar haciendo cosas que simplemente tengan que “funcionar” y que estén orientadas a ser “súper éxitos”. Es una visión que comparto con la gente con la que trabajo y colaboro; esta manera un poco romántica de ver la música y de ver nuestros proyectos, para hacer lo que nos apetezca, luego ya intentamos enseñárselo a la gente y venderlo de cierta manera para llegar a la mayor gente posible.
Pero no tenemos esa presión excesiva; nos importa crear material con el que la gente conecte de alguna manera y a través del cual conecte con nosotros también. Eso es algo que no todos los artistas se pueden permitir, sobre todo hablando de artistas pop.
He trabajado y la gente con la que he colaborado también ha trabajado para no tener que depender de eso, no tener que vivir siempre en la ansiedad de hacer fórmulas exitosas, sino más bien hacer cosas que aporten algo al estado del arte o a la música.
¿Qué se siente distinto entre producir para alguien más y crear para el proyecto Alizzz?
Antes tenía la sensación de que, para mi proyecto, me valía crear cualquier cosa. Me era mucho más fácil que las canciones me funcionaran. Cuando hago mis discos, no tengo que hacer 40 canciones y luego escoger 10 para el corte final. Si mi álbum tiene 10 o 12 tracks, máximo tenía que hacer unos 15, ¿sabes? Pero cuando trabajo para otros, siempre hay que hacer muchas más canciones. Siento que me cuesta más encontrar el camino y cuando hacía algo para mí ni siquiera pensaba en un camino, simplemente lo hacía y me salía.
Aunque ahora me ha pasado un poco lo contrario con lo que hago para Alizzz porque creo que he gastado lo que tenía que decir, lo que me salía así sin más. Ahora necesito pensar otra vez qué es lo que quiero decir, quién soy y me veo empleando el mismo tipo de pensamiento que cuando trabajo con otros. Como que me tengo que buscar a mí mismo, buscar dentro de mí, dentro de mis referencias, dentro de lo que quiero decir, de mi vida, de las cosas que quiero explicar y siento que tengo que hacer ese proceso de reflexión que hago siempre con los demás, pero que conmigo no tenía que hacer tanto. Creo que es algo que tiene relación con el arte en general.
Cuando escucho biografías de escritores, también les pasa mucho que el primer libro siempre es muy autobiográfico y es como el gran éxito y luego les cuesta mucho más escribir los demás libros o incluso hay gente que ha escrito solo un libro y ha hecho su carrera alrededor de él. Con la música también pasa mucho, eso que se dice del primer disco, del segundo disco, y que quien es capaz de encontrar otros caminos es el que es capaz de hacer más discos. Estoy en ese impasse, que creo que es el de buscar cuál es la siguiente cosa. Pero bueno, estoy acostumbrado a hacerlo con otros, así que tendré que hacerlo yo también.
En tu música hemos escuchado diversas facetas y temáticas abordadas, desde lo más íntimo y reflexivo hasta lo más político e incluso el alardeo sin más. ¿En qué etapa te sientes ahora?
Diría que estoy en un punto más emocional que en otra cosa. La carta de lo político siempre me gusta jugarla porque me parece divertida; sale mi faceta de cuando quería tener un grupo punk y me sale muy rápido. Lo que pasa es que no son las canciones que creo que me representan más, con las que me siento más identificado. Creo que lo emocional, lo relacionado con los sentimientos y en general, con el amor, es muy pesado y, al final, las canciones de amor son las que nos mueven y son también las que suelo trabajar más para otros artistas.
En el alardeo sí que no estoy, estoy en un punto un poco más introspectivo y más reflexivo.
¿Hay algo que esté pasando en tu vida para que te encuentres en ese punto creativo?
Supongo que tiene que ver con el hecho de estar en la búsqueda, de cuando no sabes bien adónde vas a ir. Ese punto, que también es excitante, es estar a la expectativa de lo que va a pasar. Creo que los discos en los que estoy trabajando también están en un momento similar de la vida. También creo que por el momento vital simplemente. Por la familia, por la edad, porque también fui padre, pues me lleva a estar intentando conectar con lo de dentro, en lugar de proyectar la huida hacia delante como en los dos discos anteriores.
Esta cuestión de la paternidad, ¿crees que te ha orientado o te ha aportado aprendizajes sobre la forma en la que estás llevando ahora tu proyecto?
Es el suceso que te hace replantearte más cosas en la vida. Es casi hasta absurdo intentar pensar en qué cosas te ha cambiado, porque la vida cambia por completo y lo bueno es que todo es para bien en realidad.
Incluso en los aspectos que podrías pensar que no son para bien, al final te das cuenta de que es una experiencia que hace que mejores en todos los aspectos.
Qué buena noticia saber que estás atravesando esta experiencia transformadora.
Esta etapa de tu vida también coincide con tu regreso a México. Y ya hemos hablado sobre las diferencias que has identificado respecto a tu ejercicio creativo con el paso de los años, pero después de estar de gira por 5 años, ¿cómo ha evolucionado tu show y qué es lo que podremos ver en tus próximas presentaciones?
Una de las cosas básicas de la nueva gira, del nuevo formato, era ponernos limitaciones en cuanto a la instrumentación y hacer algo más crudo.
Tenía referentes como The Drums, The Whitest Boy Alive o Kings of Convenience, que son bandas cuyo sonido se basa en tener muy pocas herramientas a las que acceder. Es decir, tenemos estos cuatro instrumentos y con esto vamos a hacer todas las canciones.
Me metí en el estudio con Ferran Gisbert, con el que trabajé muy mano a mano en el disco, y con Rodrigo Hernández, que es el baterista de mi banda y que también había grabado todas las baterías de todo lo que he hecho. Decidí volver a hacer conciertos de sala, evitar un poco el círculo de festivales y hacer shows de más cercanía con la gente. Esa era una idea que me rondaba desde hace mucho tiempo; te diría qué años incluso.
Y por fin pues llegó el momento de hacerlo porque sentía que había que dar un cierre a este ciclo y que tampoco teníamos música nueva, pero sí que era importante hacer un concierto que se sintiese diferente, que se sintiese totalmente nuevo, y eso es lo que creo que hemos conseguido y es lo que llevamos ahora a México.
Además, creo que es el país más cercano a nivel de códigos, de cómo sienten, de cómo viven y de cómo se relacionan las personas. Creo que México y España somos primos hermanos. No sé, es la sensación que me ha quedado de aquellas personas de España que van a México, de estar como en casa, no sé si pasa lo mismo al revés. No he tenido tanto feedback en eso. Pero sí que hay una sensación de que México es la hostia, ¿sabes? O sea, todo el mundo que va a México es como: “México es increíble, tienes que ir a México”. Yo también y yo mismo me veo muchas veces como embajador.
Porque he trabajado con muchas personas de México, además, y he ido muchísimo a México a pinchar. Yo solo fui muchas veces como DJ de C. Tangana. También he ido infinitas veces a hacer música.
Por eso también he llamado a estos shows “¿México cuándo?”, porque era algo que colegas mexas y seguidores comentaban todo el tiempo, sin importar si era una foto con mi novia, una foto en el monte o algo así. Era un bombardeo siempre y tambien una necesidad: “Joder, tenemos que volver a México, que llevamos 3 años sin pisarlo, es casi un pecado”.
Aunque no estuve tanto tiempo en Barcelona, mi experiencia en Madrid fue muy cercana y similar a estar en el centro de la Ciudad de México. Me encantó y se volvió uno de mis sitios favoritos. Entonces, coincido contigo.
Sí, hay tantos sitios de México que recuerdan a España e incluso personas, ¿no? Hay equivalentes, como mi amigo Juan, pero la versión mexicana, ¿sabes? Como arquetipos de personas, es muy fácil entendernos entre nosotros, entre México y España hay una hermandad enlazada.
Hace un rato platicamos sobre tu estatus creativo y emocional. ¿Tienes alguna fecha tentativa en la que podamos escuchar música nueva de Alizzz?
No. Siento ser así de tajante y de claro, pero creo que no, creo que falta un tiempecito. Espero que no sea mucho, pero creo que el año que viene es mi momento de hacer cosas y quizá tengamos que esperar, pues eso, un tiempecito medio largo. Pero bueno, seguiré haciendo y estoy haciendo discos de bastantes personas y seguiré sonando por ahí detrás en muchos sitios.
Armando Tovar