Estética, música y fantasía - Entrevista con Rebe

Estética, música y fantasía - Entrevista  con Rebe

Rebe ha construido un universo propio donde la música y la estética se entrelazan con naturalidad, dando vida a un imaginario que oscila entre lo cotidiano y lo fantástico. Con canciones que combinan melancolía y luminosidad, su propuesta se ha convertido en un refugio para oyentes que buscan algo íntimo, honesto y fuera de lo convencional. En su obra, cada detalle, desde los arreglos sonoros hasta lo visual, forma parte de una narrativa que invita a habitar ese espacio intermedio entre la realidad y la fantasía.

Muy pronto, ese universo llegará a la Ciudad de México con una presentación en el Foro Indie Rocks, uno de los recintos más emblemáticos de la escena independiente en la capital. En este contexto, conversamos con Rebe sobre la inspiración detrás de “Brilla el Sol”, su manera de entender la música como un todo estético y la conexión especial que ha construido con el público mexicano.

Me gustaría comenzar contándote que llevo varios días con “Brilla el Sol” sonando en bucle en mi cabeza. ¿Podrías contarnos qué hay detrás de esta canción y cuál es la historia que la inspira?

Es una canción que hice en verano, en un pequeño pueblo de Salamanca, aquí en España. En ese momento estaba escuchando mucho un género llamado “Estrada Soviética”, que tiene origen en la Unión Soviética. Suena bastante trágico, con fuertes elementos de piano y algo de jazz; es muy fantasioso pero también muy melancólico. En realidad no suelo escuchar mucho ese tipo de música, pero las intros son preciosas y eso me atrapó bastante.

Por otra parte, un día estaba con mi novio y vimos que en la piscina municipal del pueblo había un concierto de unas señoras de Salamanca, ya de cierta edad. Para ser sincera, no lo hacían muy bien (risas), pero aun así era algo precioso: a pesar de no ser las mejores, estaban ahí, esforzándose, y eso me dio muchísima energía. Llegué a casa súper inspirada.

Fueron esas dos motivaciones las que me llevaron a crear “Brilla el Sol”. Normalmente mis canciones no tienen historias tan largas (risas), pero esta en particular sí. Además, he estado escuchando mucho a Virginia Astley, que me ha inspirado bastante. Últimamente me apetece esa tristeza con un toque de luminosidad, y “Brilla el Sol” tiene justo eso: las estrofas son muy tristes, como la Estrada Soviética, pero el estribillo está lleno de luz.

También están las campanas, que incluí porque en ese pueblo sonaban todo el tiempo, así que no quise dejarlas fuera. Es una de mis canciones favoritas del disco y he disfrutado mucho haciéndola. En cuanto a la temática, es algo más simple: habla de que el mundo a veces es muy triste y dan ganas de salir volando.

Un proyecto musical siempre se enriquece con su parte visual, y creo que en tu caso eso se percibe claramente en las fotos, portadas y artes de tus canciones y álbumes. ¿De dónde nace la inspiración para construir todo ese universo estético?


Siempre he visto la música y la estética como un todo; nunca las he separado. Siento que son dos cosas que tienen que ir de la mano. Desde que empecé a hacer música, he trabajado mucho la parte visual. Las fantasías que tengo entre las canciones y mi vida se reflejan también en esa dimensión estética.

Dentro de tu universo sonoro y visual se siente una mezcla entre realidad y fantasía, como si todo formara parte de un cuento. ¿Tiene algo de cierto esa percepción? ¿Buscas transmitir esa sensación?
Definitivamente. Aunque el mundo de las hadas como tal no me gusta demasiado (risas), sí veo mi vida como una fantasía. Me gusta pensar que estoy entre esos dos mundos: la realidad y la fantasía.

¿Alguna vez has pensado cómo sería tu vida narrada como un cuento?


Más que un cuento, llevo tiempo pensando que me gustaría hacer una telenovela. Sería musical, obviamente: con una buena historia y, en medio, buenas canciones. Lo he pensado mucho y ojalá algún día pueda hacerlo.

Explorando tu Instagram, noté que te siguen personas muy distintas entre sí: amigos, artistas y gente con propuestas muy interesantes. ¿Alguna vez te has imaginado cómo son esas personas que conectan con tu música de manera sincera, más allá de quienes ya has conocido en conciertos?
Es algo que me gusta mucho de mi público. Siento que es una amalgama muy diversa. A veces puede jugar en mi contra, porque ha sido complejo encasillarme o adaptarme a un lugar concreto, pero también juega a mi favor: la gente conecta conmigo de una manera más orgánica y honesta.

He conocido todo tipo de personas a las que les gusta mi música: jovencitas frikis, gente de 30 o 40 años, chicos que conectan con esa parte de la fantasía, divas, compañeros gays, incluso padres y madres que acompañan a sus hijos a los shows y terminan diciéndome que conectaron con la música. Todos ellos forman un público hermoso.

Muy pronto estarás presentándote en la Ciudad de México. ¿Cómo describirías tu conexión con el público mexicano o con México en general?
Haré una gira por Europa, que me tiene muy contenta, pero tengo que reconocer que son ciudades y públicos bastante similares. México, en cambio, es completamente distinto. De verdad lo siento como una luz al final del túnel. Paso el año imaginando y pensando que tengo que regresar, porque tocar allá es una fantasía. La entrega es enorme y me siento muy afortunada de tener un público tan amplio por allá.

Me encanta su país: desde caminar por las calles y ver los rótulos y murales, todo es tan creativo y curioso. He visitado mercados y me fascina todo lo que encuentro. Siento que en Europa muchas veces la gente vive en automático, mientras que allá están en modo manual, creando, divirtiéndose o dándole un toque creativo a todo. Además, creo que escuchan de todo: música popular, clásica, experimental, sin importar la edad, y eso me encanta.

El Foro Indie Rocks se ha convertido en un venue muy importante e icónico para la capital. ¿Qué has escuchado sobre este lugar? ¿Conoces a artistas que ya se hayan presentado ahí?
Sé que es un venue importante, pero la verdad no sé mucho más. No es por falta de interés, sino porque tengo la política de no involucrarme demasiado en esos temas logísticos o en las salas donde tocaré. Prefiero vivirlo, mantener la expectativa abierta y que los shows me sorprendan por completo. Creo que mientras menos sepa, mejor, porque la recompensa es mayor.

Para cerrar, si tuvieras que explicarle a alguien por qué no puede perderse la llegada de Rebe a México, ¿qué le dirías?
Que México es un país en el que siempre pienso. Estoy un poco obsesionada con ustedes (risas), los echo de menos, así que me gustaría creer que tienen cierta responsabilidad de ir a verme (risas). Será un reencuentro muy bonito.