Un León Marinero y la terquedad al dolor en “La penitencia”

Un León Marinero y la terquedad al dolor en “La penitencia”

El cariño también tiene cabida en las penas amorosas, pues estas son como una especie de adicción convertidas en el sostén de la vida de una persona: eso es “La Penitencia” de Un León Marinero, su último sencillo que realza sus característicos sonidos de bolero.

“Que placer la penitencia de recordar el día en que te conocí”, dice uno de los versos de la canción.

La melodía sonoriza, de manera escalonada, el declive emocional de una persona tras una ruptura amorosa, pero sin desestimar la decisión de mantenerse al margen del otro. Un León Marinero hace del amor una necesidad alojada en el ruego, y el tormento mental por el distanciamiento espacial y temporal que se tiene con quien tanto se amó.

“La Penitencia” se convierte en una oda al recuerdo con la que declara la terquedad por mantenerse en un estado de dolencia constante para no soltar por completo la historia de un amor.

Entre guitarras, violines y percusiones es como la adicción a la nostalgia sobresalta en la pluma de Un León Marinero, con la que hace una metáfora del placer al dolor como un infierno cotidiano; la canción no expresa liberación ni soltura de los sentimientos, sino una obstinación por mantener vivas todas las emociones que nacen desde un amor no recíproco.

“Puede parecer que sufro a fuego lento dentro de este sentimiento, pero el aire que respiro es de acordarme de tus besos”, dice “La Penitencia”, una melodía que deja entrever el masoquismo de las personas como consecuencia del amor.

Escrita por Leonardo Melendez Moya, verdadero nombre del artista, “La Penitencia” deja de lado los tintes amorosos, aquellos que ha delimitado a “Veneno” y “Hermosa Experiencia”, cover de la Banda MS, como una de las últimas líneas temáticas de Un León Marinero.

El potosino busca reclamar al olvido y enaltecer al recuerdo, mediante una construcción sonora que se tambalea entre el duelo y la aceptación.