asia menor vuelve a México - Entrevista

asia menor vuelve a México  - Entrevista

Previo a su regreso a México, platicamos con Jorge y Cristobal, integrantes de asia menor sobre esta nueva etapa que atraviesa la banda, marcada por la llegada de Vaho, su nuevo álbum, y por todo el aprendizaje que han acumulado desde Enola Gay. A pocos días de presentar este nuevo material, la agrupación chilena nos compartió cómo ha evolucionado su manera de componer, trabajar en conjunto y construir una identidad sonora que ahora explora nuevas formas de crear densidad y emoción.

Durante la conversación, Asía Menor también habló sobre lo que significa volver a México después de aquella primera gira fuera de Chile, una experiencia que, aseguran, los marcó profundamente. Además, nos contaron cómo será compartir nuevamente el escenario con el público mexicano y viajar junto a Laurela y Dolorio y Los Tunantes, dos proyectos cercanos a la banda que forman parte de esa comunidad musical que han construido desde Chile.

Están a muy poco tiempo de presentar Vaho, su nuevo álbum. ¿Cómo se sienten ahora que el lanzamiento está prácticamente a la vuelta de la esquina?

Hacer un disco es un proceso muy largo y demandante, que involucra múltiples áreas y disciplinas que hay que ir armando: toda una estética, la parte compositiva y también la conexión entre los cuatro. Tenemos gustos que quizás van variando y eso mismo es lo que le da la parte más rica a lo que podemos hacer como conjunto.

Lograr ponernos de acuerdo y tener todas estas aristas suficientemente desarrolladas como para poder mostrarlas se siente muy bien. Se siente como un logro, pero también como el inicio de otro proceso. Es como tener un hijo: al principio uno se hace una idea de cómo podría ser y después hay que ver cómo es de ahora en adelante.

A diferencia de Enola Gay, este disco fue planeado desde el inicio de una forma mucho más ordenada y con mayor disciplina. Sentimos que es un trabajo mucho mejor realizado en la práctica, en lo que hicimos entre los cuatro, y estamos expectantes por ver qué viene de ahora en adelante.

¿Cuál dirían que es la historia que querían contar en Vaho? ¿Hubo algún concepto en especial que quisieran desarrollar a partir de estas canciones?

En realidad, nuestros discos no hablan tanto de una historia o de un concepto, sino de procesos.

Enola Gay funciona como una especie de proyecto de aprendizaje: aprender a tocar los cuatro juntos y enfrentarnos a una música que en ese momento era desafiante para nosotros. De hecho, algo que encontramos muy tierno de ese disco es que todas las composiciones excedían nuestro nivel de destreza con los instrumentos. Por eso se siente torpe, atropellado, y de alguna manera eso también resuena mucho con las letras.

En cambio, Vaho va por otro lado. Es como una exageración de los momentos más densos de Enola Gay. Ya no podemos jugar la misma carta dos veces porque llevamos ocho años tocando y ya no tocamos mal. (Risas)

Ahora buscamos generar esa densidad a través de la repetición de patrones, las alzas de volumen y diferentes recursos que nos permiten construir esa sensación desde otro lugar.

Hablando justamente de ese proceso de aprendizaje y de la convivencia como banda, ¿cuál ha sido la parte más compleja o su favorita en esta transición de Enola Gay a Vaho?

Nuestra parte favorita ha sido sentir que podíamos refrescarnos a partir de todo el aprendizaje que nos dejó Enola Gay.

Empezamos a hacer las cosas de manera más pausada, a pensar en los objetivos de las pequeñas composiciones y en por qué hacíamos determinadas cosas antes de tirarlas todas a la parrilla, que fue un poco lo que nos pasó con el primer disco.

No necesariamente queremos usar la palabra “madurez”, pero sí creemos que haber tenido una experiencia previa hizo que este proceso fuera más consciente y mejor pensado. En el primer disco fuimos inconscientemente tontos muchas veces; en este fuimos conscientemente tontos. (Risas)

Ya sabemos cómo funciona el grupo y tenemos una idea más clara de las canciones que podemos hacer. Ha sido un proceso de composición mucho más consciente, y eso es algo que disfrutamos mucho de esta etapa.

¿Sienten que asia menor suena diferente en Vaho respecto a Enola Gay?

No tanto. La aproximación es distinta, pero no necesariamente sentimos que sonemos diferentes.

De hecho, creemos que las canciones de Vaho son una adhesión muy bonita a nuestro setlist, ahora que vamos a tocar los dos discos juntos. Son materiales que pueden entenderse muy bien de forma complementaria. Son discos distintos, pero creemos que dialogan muy bien entre sí.

También llama mucho la atención la portada de Vaho, que tiene un carácter bastante abstracto. ¿Cómo definieron el arte para representar este segundo material?

Al principio pensamos que podíamos inventar una herramienta. No sabemos exactamente por qué estábamos pensando en eso, pero con el tiempo la idea nos hizo mucho más sentido.

Una herramienta es un objeto que te ayuda a resolver un problema. Sin embargo, en el disco no se plantea cuál es el problema ni cuáles son las soluciones. Y, si es que existen esas soluciones, también son borrosas o nebulosas.

Entonces, el disco habla un poco de intentar generar soluciones antes de entender el problema. Para nosotros, esa es una idea que puede relacionarse con lo que entendemos como los males del espíritu, como la depresión o la ansiedad.

Es como estar frente a un objeto que quieres entender, pero no sabes por dónde agarrarlo. Es buscar una solución para algo que todavía ni siquiera sabes qué es. Y cuando ese momento llegue, quizás ya tengas la herramienta.

O quizás nunca llegue, porque el disco también habla de resoluciones que no llegan. Es un concepto un poco pesimista, pero siempre tratado con algo de humor. Ese contraste también es parte de la magia.

Con este lanzamiento, México tendrá la oportunidad de escuchar buena parte de Vaho en vivo. ¿Cómo se sienten de regresar al país y reencontrarse con el público mexicano?

Nos emociona muchísimo. Ya fuimos antes y fue una experiencia súper intensa y muy bonita.

Obviamente, también pasamos por momentos de agotamiento físico, muchas horas de espera y todo lo que implica una gira, pero al mismo tiempo recibíamos muchísimo cariño y energía de la gente. En distintos lugares sentimos un recibimiento muy cercano, con muchas cosas que nos marcaron.

Fue nuestra primera gira fuera de Chile y eso es algo que te marca. Volver a México significa revivir esos momentos y, al mismo tiempo, vivir una experiencia nueva. Estamos muy contentos de poder regresar.

En esta nueva visita estarán acompañados por Laurela y Dolorio y Los Tunantes. ¿Cómo se sienten de viajar juntos y representar de alguna manera a una comunidad musical chilena?

Son nuestros amigos, así que es como la versión extendida de nuestro grupo de amigos y de toda la gente que los rodea. Vamos a ir como un piño grande y creemos que va a ser súper entretenido. La logística será un poco distinta, pero estamos seguros de que la vamos a pasar increíble.

Dolorio y Los Tunantes es una banda que escuchábamos incluso antes de formar Asía Menor. Uno de nuestros primeros covers como grupo fue “Tagada”, de Dolorio y Los Tunantes. Cuando se lo contamos, no lo podían creer. Se emocionaron mucho porque nosotros escuchábamos a Dolorio antes de que existiera esto que tenemos ahora y, con el tiempo, terminamos siendo amigos.

Eso mismo nos ha pasado con muchas otras bandas de la escena chilena. Poco a poco fuimos formando parte de una comunidad muy bonita, de amigos y de proyectos con los que tenemos un trato muy cercano.

Por eso encontramos genial esta oportunidad. No es fácil juntar a tanta gente y movilizarla de un país a otro, así que estamos muy agradecidos de poder vivir esta experiencia con un equipo tan grande y con gente tan bella y creativa.

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