Con “Ya No Soy Tan Cool”, Andie Gago abre un nuevo capítulo en su carrera y se presenta sin filtros. Su álbum debut no solo marca un cambio sonoro, sino también personal: una etapa en la que la artista deja atrás versiones pasadas de sí misma para abrazar una identidad más honesta, libre y segura. Entre bajos profundos, influencias setenteras y una clara invitación al baile, Andie construye un disco que se siente cercano, como un refugio para quienes están atravesando momentos de transformación.
Producido junto a Adán Jodorowsky, “Ya No Soy Tan Cool “ es un proyecto que habla del miedo al cambio, pero también de la valentía de enfrentarlo. A lo largo de sus canciones, Andie propone soltar expectativas, mirar hacia adelante y confiar en los procesos, convirtiendo su música en una especie de señal para quienes buscan reinventarse sin perder el goce. En entrevista, la artista nos cuenta sobre el proceso detrás de su primer disco, las lecciones aprendidas y la nueva forma de ser cool que hoy define su camino.
Acabas de estrenar tu primer material discográfico “Ya No Soy Tan Cool”. Alguna vez me dijeron que hacer un disco se parece mucho a un embarazo: todo el proceso de creación, el “dolor”, la espera… hasta que finalmente sale a la luz y ocurre la magia. ¿Cómo te sientes con este primer disco y cómo fue su proceso de creación?
Pues nunca he estado embarazada (risas), pero entiendo perfecto a lo que te refieres. Comparándolo con un disco, sí es un proceso muy bonito, pero también con momentos de mucho dolor. Al final llega ese punto en el que puedes compartir con el mundo algo que creaste, algo que salió de ti, justo como un hijo. Así que sí, tienen razón, es como un embarazo (risas).
Estoy muy emocionada. La recepción de la gente ha sido muy linda. No tenía expectativas, justo para no desilusionarme, pero al ver una respuesta tan bonita me siento súper contenta y muy realizada.
¿Cómo llegas a definir el título del disco? Porque si ya no eres tan cool ahora, no me quiero imaginar qué tan genial eras antes.
¿Tú crees? (risas). Lo que pasa es que antes tenía un proyecto que se llamaba Coolestandie, entonces el título es una referencia directa a esa etapa. Fue un momento que me marcó mucho, pero ya quedó atrás. Cambié, maduré, y quizá ya no soy “tan cool” como antes, pero ahora soy cool de una nueva manera.
Y definitivamente se nota. Se percibe a una Andie muy segura, con ganas de crecer y de triunfar. ¿Cuál fue el concepto que querías plasmar en este álbum?
Desde el inicio tenía muy claro el sonido que quería para mi proyecto: algo con muchos bajos, con influencias setenteras, disco, bailable. Incluso desde Coolestandie ya estaba buscando llegar a ese sonido.
Una parte fundamental para lograrlo fue trabajar con mi productor Adán Jodorowsky. Por su música y por todos los proyectos que ha producido, sabía que con él podía construir justo ese universo sonoro que tenía en mente. Y el resultado fue exactamente el que buscábamos. Además, fue una experiencia muy bonita trabajar juntos.
Y qué gran equipo hicieron. Adán es un maestro. Hace un par de años tuve la oportunidad de entrevistarlo y me dijo algo muy lindo: que se sentía afortunado de producir a artistas que después se convertían en súper estrellas, como Mon Laferte o Bandalos Chinos. Estoy seguro de que muy pronto Andie Gago se va a unir a esa lista.
Ay (risas), esperemos que sí. Muchas gracias.
Escuchando el disco completo, se siente un patrón muy claro: las canciones funcionan como un lugar seguro, como si tu música abrazara a quien la escucha. ¿Cómo te gustaría que tus canciones hagan sentir a los demás?
Para mí es muy importante lo que transmito a través de la música. Siento que tengo cierta responsabilidad de dejar un mensaje positivo, aunque sea en una minoría de las personas que lo escuchen.
El mensaje principal del disco habla sobre afrontar el miedo al cambio, no tenerle temor a probar cosas nuevas y seguir adelante sin mirar atrás. Me gusta describir el álbum como una especie de señal: una señal que le llegue a las personas y las impulse a hacer eso que no se animaban. Y que con el tiempo se den cuenta de que fue lo mejor.
Junto con el lanzamiento del álbum también estrenaste el videoclip de “Y Qué Si No Siento Nada”, una pieza con una estética muy retro que conecta perfecto con el universo del disco. ¿Cómo fue la producción de este clip?
Te voy a contar un secreto: “Y Qué Si No Siento Nada” era mi canción menos favorita del disco (risas). La sentía demasiado honesta, muy alegre… y yo suelo ser más de música melancólica y triste.
Un día mi novio me dijo: “¿Por qué no te gusta? Es como tu En el 2000 de Natalia Lafourcade”. Desde ahí la vi con otros ojos, la abracé y le tomé muchísimo cariño. Por eso decidí que fuera el focus track del disco.
En cuanto al video, siempre tuve claro que lo visual tenía que ir de la mano con lo sonoro. Si la canción tenía una vibra setentera, la estética también debía ir por ahí: pañoletas, lentes grandes, muchos colores, vestidos muy 70’s. Todo tenía que sentirse en la misma sintonía.
Entonces hay que agradecerle a tu novio por ese empujón.
Sí (risas). Ojalá les guste y conecten con la canción tanto como yo.
Mencionaste que no tenías expectativas con el lanzamiento, pero aún así el disco ha sido muy bien recibido. ¿Cómo te sientes con eso?
La verdad tenía mucho miedo de mostrar esta nueva etapa, porque sí es muy distinta a lo que había hecho antes. Pero al final pensé: “A quien le guste, le va a gustar; y a quien no, no pasa nada, llegará más gente”.
No quise generar expectativas para no lastimarme (risas), pero afortunadamente la respuesta ha sido muy linda y estoy muy contenta con el resultado.
Sin duda fue un proceso de mucho aprendizaje. ¿Hubo algún momento que te haya marcado especialmente?
Definitivamente la forma de trabajar de Adán. Yo venía de una zona muy segura, grabando en casa, de manera más casera y haciendo todo a mi ritmo.
Con él fue completamente distinto. Por ejemplo, hubo una canción en la que nos quedamos grabando voces durante siete horas porque no salían como queríamos. Yo estaba estresada, dudando si realmente podía hacerlo mejor, y él estuvo ahí motivándome, exigiéndome y empujándome a dar más.
Al final lo logramos y fue una experiencia clave, porque me enseñó que siempre se puede dar más, que no hay que ponerse límites y que sí soy capaz de hacer cosas más grandes. Es algo por lo que siempre voy a estarle muy agradecida.
Para cerrar, con el lanzamiento de este primer álbum, ¿qué planes tienes para 2026? Todo apunta a que será un gran año para ti.
De hecho, ya tenemos programado el lanzamiento de “Ya No Soy Tan Cool (Deluxe)” para marzo de 2026. Va a incluir dos canciones inéditas y estoy muy emocionada porque ya quiero que las escuchen.
Además, estamos trabajando en varios proyectos que poco a poco iré compartiendo, así que vienen cosas muy lindas.
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Iván Salazar